Necesito terapia






Necesito terapia. No es fácil llegar a esta conclusión, y cuando lo hacemos solemos estar muy cargados de angustia y sufrimiento. Tomar la decisión de hacer terapia es difícil por lo que implica. 

Primero, a nivel personal, reconocer que… yo solo, yo sola, no puedo. Ir al psicólogo supone en ocasiones superar la barrera de los prejuicios: “Al psicólogo van los locos, las personas que están muy mal… y yo no estoy tan mal”. Pues bien, nada más lejos de la realidad. A terapia acudimos todos aquellos que, en algún momento de nuestra vida, reconocemos nuestras dificultades y decidimos pedir ayuda. No es raro sentirse superado por síntomas de ansiedad, depresión o angustia vital… La sociedad en la que vivimos es muy exigente y a veces carecemos de estrategias para afrontar los retos que nos demanda. La terapia es para aquellos valientes que, con miedo, deciden empezar a enfrentarse a sus dificultades.

Segundo, y a un nivel más práctico, una terapia requiere un desembolso económico. Nuestro sistema de salud desatiende las necesidades emocionales de los pacientes. A veces tenemos que recurrir a las consultas privadas, donde encontramos la atención que necesitamos. Es cierto: una terapia requiere un gasto y, en ocasiones, parte del problema es nuestra situación económica. Por ello es importante verlo como una inversión. Tras un proceso terapéutico mejoramos en todas las áreas de nuestra vida. Se trata de llegar a conectar con lo mejor de sí y de esta manera abrirnos a nuevas posibilidades, y esto incluye nuestras capacidades y expectativas laborales.

Mi sugerencia es recurrir a alguien recomendado por otra persona que haya experimentado un proceso y tenga evidencia de la profesionalidad y honestidad del terapeuta; aunque esto no es garantía, ya es un filtro. Entrevistarse incluso con más de uno, pedirles una primera cita o mejor aún una entrevista (suelen ser más breves, pero a menudo no se cobran). Si nos entrevistamos con un par de profesionales podremos escoger el que intuyamos que nos puede entender mejor, y después de varias sesiones evaluar entre ambos cómo va el proceso.

A mi entender, también es importante que el terapeuta se pueda ajustar a la situación económica de la persona que acude a su consulta. Es cierto que el colegio de psicólogos marca unos precios para el ejercicio profesional, pero también es cierto que hay circunstancias excepcionales que atender. Apelando a la honestidad de ambos y cuando la situación así lo requiera, se puede llegar a un acuerdo justo para los dos.

Si necesitas terapia, pregunta a las personas que conozcas.  Es posible que muchos hayan realizado un proceso terapéutico pero no haya contado nada. Pregunta. Y si nadie tiene respuesta busca en distintos lugares. Yo recomendaría a un terapeuta avalado por la FEAP. Busca en su web. La FEAP es muy exigente con los requisitos de acceso. No hay garantías, pero al menos es un principio.

Y por supuesto... dicho todo esto puedes contar conmigo para acompañarte.